La Carta de Messi: un decálogo de Valores. (Editorial)

Por Claudia  Echeverría ( periodista, Dir Valorar Magazine)

Leí la carta de despedida de Lionel a su padre, Jorge Messi, y me atravesó, al igual que a todos en Argentina y en el mundo. Una carta emotiva, honesta y simple, pero con un mensaje muy profundo.   De principio a fin,  sentí que Leo Messi  nos dio una cátedra de valores humanos en el momento más duro de su vida.

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Por eso, me tomé la libertad de explorar en los significados de algunos valores  que proyecta este escrito, visto desde diferentes miradas, desde la fe, la psicología social y  la filosofía.  Sin la ambición de hacer una análisis comparativo exhaustivo, ni muchos menos, sino citar algunas definiciones concretas, desde mi subjetividad, para reflexionar sobre los valores a partir de una carta con la que nos identificamos y lagrimeamos todos.

EL AMOR FILIAL (padre e hijo)

La psicología humana lo entiende como la incondicionalidad en el vínculo: aceptar al otro a pesar de sus imperfecciones; un sentimiento de cercanía, conexión, confianza y deseo de compartir la vida y los pensamientos más profundos.

Para la fe católica, este amor es la esencia misma de Dios: la comunión de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Un acto libre y consciente de la voluntad para buscar siempre el bien del prójimo y la entrega total al otro hasta la eternidad.

Los griegos lo definían como el amor ágape: un amor generoso, consciente de sus deberes, un amor espiritual y profundo cuya prioridad es el bien del ser amado.

“Pa, todavía no puedo creer que te hayas ido. No caigo, o mejor dicho, no quiero caer. Se me hace muy difícil imaginarme que ya no te voy a ver más, que no vamos a hablar más. Sé que estabas sufriendo y que es lo mejor, pero te fuiste muy pronto. Todavía nos quedaba mucho por disfrutar juntos”

“Sé que tu felicidad era ver bien a tu familia, a tu mujer, a tus hijos y, sobre todo, sin que se me enteren los otros, verme jugar a mí”

LA CONFIANZA

Para la psicología social, es la expectativa o creencia firme de que una persona, grupo o uno mismo actuará de forma adecuada, segura y predecible.

La fe Católica lo define como el fruto vivo y la respuesta práctica de la fe: el abandono filial y sin reservas a la Providencia Divina, creyendo con firmeza en el amor misericordioso, la sabiduría y las promesas de Dios al hombre, aun en medio del dolor o la incertidumbre.

Para los griegos, era el concepto Pístis, que significaba buena fe, fiabilidad, crédito y convicción. No era solo un sentimiento íntimo, sino también un vínculo activo, un contrato social.

“Fuiste papá, amigo y representante. Siempre eras la persona que tenías que ser en cada momento y nunca te equivocaste en nada. Más allá de algunos reproches o peleas, siempre tenías razón. Al final se terminaba dando como vos decías”.

LA HUMILDAD

La psicología humana habla de la capacidad de evaluar de forma realista los propios logros, virtudes y limitaciones, reconociendo la dignidad y el valor de los demás sin sentirse superior ni inferior.

Para la Fe es la virtud moral por la cual el ser humano reconoce su propia pequeñez, sus límites y su condición de criatura ante Dios.

En tanto, el  filósofo griego Sócrates  la veía como una actitud ante la vida y  como sabiduría que se expresaba en el aprender, reconocer que no somos tan buenos en algo y que tenemos espacio de mejora.
“Cada vez que terminaba un partido esperaba y extrañaba tu mensaje. Ahí me di cuenta de que la situación era fea de verdad. Así y todo, no dejaba de pensar en llegar lo más lejos posible, para darte tiempo y que vieras un partido. Llegamos a la final y no pudiste estar. Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude. Nunca pude sentirme bien”.

“Cuando llegué creías que habíamos perdido la final por penales. No pudimos hablar de nada de todo lo que pasó. No pudiste disfrutar nada. No fuimos campeones, pero no sabés cómo disfrutamos cada partido. Una vez más, tenías razón: tenía que estar y jugarlo”.

LA GRATITUD

Según la psicología moderna es un mecanismo de cohesión social y una norma cultural de reciprocidad, que estabiliza los vínculos e intercambios en la comunidad. Funciona como un regulador simbólico que refuerza la interdependencia y las relaciones entre los miembros de un grupo.

Para los católicos  es virtud moral mediante la cual el creyente reconoce que todo lo que es y posee proviene de la generosidad y el amor inmerecido de Dios, respondiendo a ese don con agradecimiento, alegría y entrega propia.

Para Esopo, filósofo griego, la gratitud es el alma de las virtudes: convierte lo que tenemos en suficiente. Es la señal de las almas nobles.

Desde chiquito siempre fue así. Me llevabas a todos los entrenamientos apenas llegabas de trabajar. A muchos me llevaba mamá porque vos estabas trabajando. Obviamente, a los partidos no faltabas a uno. Cómo sufrías viéndome y cómo disfrutabas, aunque nunca me regalabas muchos elogios. Te voy a extrañar mucho, pero siempre vas a estar presente, y sobre todo en la educación de mis hijos, porque les enseño y los educo como ustedes lo hicieron conmigo”

“Descansá en paz y cuidanos desde arriba como lo hacías acá. Gracias por todo”

“Te amo, pa”.

 

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