Vacaciones juveniles: Por dos pesos a Chile

 

Después de siete horas de espera por un piquete en Ezeiza, llegamos agotadas al aeropuerto de Santiago. Las cinco habíamos planeado todo: cinco días en Reñaca para salir y conocer gente, cuatro a Maitencillo para disfrutar las relajantes playas y un último día en Santiago para hacer shopping, con un objetivo presente: viaje barato.

Reñaca queda a una hora de Santiago, por lo que alquilamos un transfer que nos dejó en la puerta de nuestro hotel por 25 dólares cada una. Dos días antes de volar nos habían cancelado nuestro hotel, así que tuvimos que buscar otro a las apuradas. No sabíamos con qué nos íbamos a encontrar, pero por suerte el nuevo, aunque quedaba un poco lejos del McDonald’s (ahí todo se mide en base al Mc), era lindo, no estaba en ninguna subida de la ciudad y (muy importante) tenía wifi.

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La playa de Reñaca se divide en sectores, pero todo el mundo va al sector 5, conocido como el cementerio, porque según los adultos ahí todos se creen “la muerte” (se creen mil). La mayoría de los jóvenes no son chilenos, sino que mendocinos. Y si, el mar es helado, pero como hace mucho calor y casi no hay sombra, la gente se mete igual. Nosotras nos metimos todos los días. Lo malo de esta playa es que roban mucho celulares, pero si están atentos no pasa nada.

Para salir teníamos muchas opciones, nos podíamos quedar en la playa, ya que todos llevaban su parlante y heladerita con alcohol (aunque esta muy controlado por policías), o afters enfrente, o al boliche, pero era una misión casi imposible bañarse, maquillarse, comer y hacer pre para llegar a tiempo, ya que abrían y cerraban muy temprano.

Nos trasladamos después de cinco días increíbles a Maitencillo en Uber, nos pasó a buscar por nuestro departamento y nos dejó en la puerta del otro hotel, nos salió 30000 pesos chilenos (aproximadamente 1000 pesos argentinos en total). Recorrimos las playas a dedo. En cada recorrido que conocimos chilenos, siempre mostraron ser muy charlatanes, divertidos y respetuosos. La que más nos gustó fue Las Cujas, en Cachagua, una playa con agua casi transparente, bosque, espectacular.

Y nuestro viaje terminó en Santiago, con el tan esperado día de compras. Compramos un pasaje en la estación de Maitencillo y por 8000 pesos chilenos ($247) cada una, después de poco más de dos horas, llegamos a la estación de Santiago. Y de ahí, un subte hasta nuestro hotel, a una cuadra del Costanera Center, un gigantesco centro comercial con marcas tipo Forever 21 o H&M que tenía grandes ofertas.

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La comida es super barata, con 100 dólares cada una nos alcanzó los 10 días para comprar en el supermercado, alcohol (Absolut además), transporte y comer de vez en cuando en algún restaurante. Lo que más se gasta es en alojamiento, pero tampoco es tan caro, en total no gastamos mas de 250 dólares cada una entre los tres hoteles. Y una recomendación si es que pueden, es alquilar un auto, porque las distancias son largas y no siempre se tiene suerte haciendo dedo.

Si están planeando un viaje con amigas con poco presupuesto, Chile es la mejor opción: las salidas, la buena onda de la gente, las playas, todo es recomendable y hay mucho para conocer. Prometimos volver algún día seguro.

Por Lucía Murphy , 20 años  ( Estudiante de Periodismo de la USAL)

 

 

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