¿Somos violentos por naturaleza, o seres pacíficos a los que la civilización corrompe?

 

Las raíces psicológicas, sociológicas y evolutivas de la violencia interpersonal en los seres humanos todavía se debaten, a pesar de atraer la atención de los intelectuales durante más de dos milenios.

En un trabajo publicado  en la revista Nature, los investigadores pensaron que el componente violento de la naturaleza humana podría deducirse de nuestra historia evolutiva en común con los mamíferos. Este fue el punto de partida de un estudio que ha recopilado los datos de más de 4 millones de muertes y cuantificado el nivel de violencia letal en 1024 especies de mamíferos, a partir de 137 familias taxonómicas y en alrededor de 600 poblaciones humanas, que van desde hace 50000 años aproximadamente hasta el presente.

« ¿Son los humanos violentos por naturaleza, como decía Hobbes, o seres pacíficos a los que la civilización corrompe, como sugería Rousseau? Esta cuestión ha cautivado a pensadores y científicos desde tiempos inmemoriales, pero a día de hoy aún no contamos con una respuesta definitiva, aunque probablemente ambos tenían parte de razón», explica José María Gómez, investigador de la Universidad de Granada (UGR) y autor principal de del estudio.

Analizando datos de humanos y otros mamíferos y utilizando instrumentos comparativos filogenéticos, los científicos han determinado que la violencia letal como consecuencia de nuestro pasado evolutivo es en torno al 2%. Según Adela González Megías, investigadora de la UGR y coautora del artículo, su estudio demuestra que la violencia letal en humanos tiene un indudable componente evolutivo que antecede a nuestro propio origen como especie.

Sin embargo, el grado de violencia letal ha cambiado a través de la historia humana y puede estar asociado con cambios en la organización socio-política de las poblaciones humanas. Después de revisar la violencia letal en 600 sociedades humanas, desde el Paleolítico hasta la actualidad, concluyeron que no es posible ignorar las influencias culturales sobre este fenómeno en humanos. En las sociedades prehistóricas, este tipo de violencia concuerda con la estimada a partir de nuestra larga historia evolutiva conjunta con otros mamíferos, pero aumenta mucho en las sociedades caciquiles y desciende a niveles muy bajos en sociedades, según explica Miguel Verdú, coautor del artículo.

Pero, aunque la violencia interpersonal es un rasgo característico del ser humano, la cultura y la organización social pueden mitigarla y favorecer la resolución pacífica de nuestros conflictos.

Fuente: Universidad de Granada (UGR).

 

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