¿Quién dijo que los millenials son una generación perdida?

Valorar Magazine les comparte un extracto de la columna del Diario Excélsior de México que destaca el  el generoso accionar de los jóvenes tras el terremoto.

Por Francisco Garfias  (Columnista)

Ninguno de los chavos que masivamente salieron a ayudar a las víctimas del sismo en distintos puntos de la Ciudad de México vivió el terremoto del 85.

Todavía no eran de este mundo.

Pero en la tragedia se han improvisado lo mismo como cargadores que como agentes de tránsito, choferes, vigilantes, ayudantes de enfermeros, barrenderos, meseros que regalan comida a policías, soldados, voluntarios, rescatistas.

Este reportero caminó ayer por la emblemática colonia Condesa. Lo que vio lo conmovió. Nudo en la garganta. Contrastaban en la ropa, pero no en los corazones.

En el Parque México observamos  “juniors” y chavos banda formando una sola fila para agilizar la ayuda que fluía sin cesar.

En el cruce de Avenida Sonora, la hacían de agentes de tránsito para evitar embotellamientos. En los edificios colapsados sacaban piedras, acarreaban madera, repartían víveres.

Eran muchos, incontables, incansables.

¿Quién dijo que los millennials eran una generación perdida y sin objetivos? Me quedó claro que son falsos los señalamientos de que todo les da igual.

Ayer demostraron que no son indiferentes al dolor ajeno y que heredaron el mismo sentimiento de solidaridad que sus padres tuvieron en septiembre de 1985.

¡Chapeau!

  • En la tragedia, casi todo mundo se puso las pilas. Desde el más poderoso empresario hasta el más humilde trabajador.

El gobierno caminó a ritmo de los ciudadanos en la tarea de salvar vidas. El vapuleado presidente Peña se puso  a la cabeza de los esfuerzos de apoyo a la población damnificada. “Todos somos uno”, sintetizó en su mensaje a la Nación.

Hay bancos que no cobran comisiones en los cajeros y funerarias que ofrecen sus servicios gratuitos, corporativos que ofrecen duplicar, triplicar o quintuplicar los donativos.

Parece un sueño: La avaricia derrotada por la solidaridad; el lucro subordinado a la generosidad.

Telefonía celular gratis, hospitales gratis, atención médica gratis, medicinas gratis, transporte gratis, peaje gratis, alcohol, agua oxigenada, agua para beber, palas, picos, lámparas, carretas, ropa y, sobre todo, brazos, muchos brazos, femeninos y masculinos, auxiliando.

Todo el mundo en sintonía, salvo los partidos políticos que, a excepción de Morena, nada quieren saber de la propuesta de donar 20 por ciento del financiamiento que les corresponde para ayudar a los damnificados.

 

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