¿Por qué Japón es el país más educado del mundo?

No es novedad que este país se encuentre entre los mejores del mundo entero pues, si algo hacen bien sus ciudadanos, es seguir las reglas al pie de la letra, una de las principales razones por las que destacan y son grandes ejemplos a seguir.

Pero, ¿cómo se convirtieron en el país más educado? A continuación, les compartimos datos curiosos sobre su educación escolar.

1. Los estudiantes japoneses no tienen exámenes hasta el cuarto grado de primaria.

La respuesta a esta práctica es sencilla: se cree que, en los primeros tres años de escuela, los conocimientos académicos no son lo más importante. Lo que sí importa es la crianza. A los niños se les inculca el respeto por otros, tanto animales, como personas y plantas; además, aprenden a ser generosos y compasivos, a buscar la verdad y conocer el auto control.

2. El inicio escolar comienza en abril.

Cuando, en la mayoría de los países los niños casi terminan el año escolar, para los niños japoneses todo apenas empieza. El inicio del año coincide con uno de los eventos más espectaculares: la floración de sakura. Así, sintonizan en el modo serio. El año escolar consiste de tres trimestres: del 1 de abril al 20 de julio, del 1 de septiembre al 26 de diciembre, del 7 de enero al 25 de marzo. De esta forma, los japoneses descansan 6 semanas en verano y 2 semanas en invierno y primavera.

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3. No existe el personal de limpieza.

Los estudiantes limpian los salones, pasillos e incluso baños en turnos. Así, desde la pequeña edad aprenden a trabajar en equipo y ayudarse mutuamente. Además, después de que los niños gastan tanto tiempo y esfuerzo en la limpieza, es muy poco probable que quieran ensuciar. Esto les enseña a respetar el trabajo, tanto el suyo como de los demás, así como también a ser respetuosos con el medio ambiente.

4. Los almuerzos son estandarizados y se comen dentro del salón con los demás compañeros.

En la escuela primaria y secundaria, a los estudiantes se les preparan almuerzos especiales desarrollados no sólo por cocineros escolares, sino también por personal médico, para que la comida sea saludable y útil al máximo. Todos los alumnos comen junto con su maestro en el salón. En ese ambiente informal se comunican más y crean relaciones amistosas.

5. La educación adicional es muy popular.

Ya en la escuela primaria los niños empiezan a tomar clases privadas para poder ingresar a una buena escuela secundaria y, luego, preparatoria. Las clases en esos lugares se imparten por la tarde, por lo que en Japón es algo muy típico ver el transporte público a las 21:00 lleno de niños que se apresuran a casa después de sus clases adicionales. Los niños estudian también los domingos y en vacaciones, tomando en cuenta que un día escolar dura, en promedio, de 6 a 8 horas. No es de sorprender que, según las estadísticas, en Japón casi nadie repruebe el año.

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6. Además de clases comunes, a los niños se les enseña el arte de la caligrafía y poesía japonesa.

El principio de la caligrafía japonesa, o shodo, es muy sencillo: una brocha de bambú se humedece en tinta y con trazos suaves se dibujan jeroglíficos sobre el papel de arroz. En Japón, shodo se valora no menos que el arte de la pintura. Y haiku es una forma de poesía nacional que, en forma lacónica, refleja la naturaleza y al ser humano como uno solo. Ambas materias representan uno de los principios de la estética oriental: la combinación de lo sencillo y lo sofisticado. Las clases les enseñan a los niños a valorar y respetar su cultura con tradiciones centenarias.

7. Todos los alumnos deben usar uniforme.

A partir de la escuela secundaria, cada alumno está obligado a usar uniforme. Muchas escuelas tienen sus propios modelos pero, tradicionalmente, para los niños es ropa estilo militar y para las niñas, blusas al estilo marinero. Esta regla existe para disciplinar a los estudiantes porque el simple hecho de llevar uniforme crea un ambiente más serio. También el uniforme ayuda a unir a los niños.

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8. El porcentaje de asistencia escolar es del 99,99%.

Es difícil imaginar a una persona que jamás haya faltado a clase. Pero existe una Nación que básicamente nunca falta. Tampoco llegan tarde a las clases. Y el 91% de los alumnos ponen atención a lo que dicen sus maestros. ¿Qué otro país puede presumir estadísticas similares?

9. Los resultados del examen final lo decide todo.

Al terminar la preparatoria, los estudiantes tienen un examen final que determina si logran ingresar a alguna escuela o no. Los alumnos pueden elegir sólo una universidad, la cual determinará su futuro sueldo y su nivel de vida en común. Al mismo tiempo, la competencia es muy alta: el 76% de los estudiantes siguen con sus estudios después de la escuela. Precisamente por eso en Japón existe la expresión “el infierno de exámenes”.

10. Los años universitarios son las mejores vacaciones de su vida.

No es de sorprender que después de muchos años de preparación y el “infierno de exámenes” los japoneses quieran tomar una pausa. Y resulta que la pausa cae en los años universitarios que se consideran más despreocupados y ligeros en la vida de cada japonés. El descanso es excelente antes del trabajo y los japoneses no sólo lo toman con toda la seriedad del mundo, sino también con un gran amor por su vocación.

(Adaptado. Fuente: Nation)

Valor de la nota: Una muestra de cómo con normas tan simples, pero de gran impacto en la formación humana, se puede lograr desarrollar valores tan importantes como la disciplina, la solidaridad, el respeto y el amor patrio.

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