Padres e hijos: El miedo a la pérdida de afecto (Columna)

Por Andrea Saporiti  (Psicóloga)

Para la mayoría de los padres, el deseo más profundo en torno a los hijos, está relacionado con todos los aspectos positivos de la vida: que sean personas íntegras y de bien, que sean felices.⁣

Pero la felicidad no es algo que se alcanza por determinados objetivos. Es ponerse en camino, la capacidad de interpretar los hechos de la propia existencia con una mirada positiva, aprendiendo a reconocer los errores. No es una meta en sí misma, está relacionada con el desarrollo de un profundo sentimiento de gratitud por las pequeñas cosas de la vida.⁣

Cuando los hijos entran en la adolescencia pareciera que se pierde de vista este objetivo tan sublime y universal.⁣
Los adultos-padres entran en una etapa de confusión frente a su rol y función. El miedo se hace presente, y se traduce claramente ante la falta de límites. ⁣

¿Cuál es el límite entre confianza y abandono? Si la confianza es dar crédito a otro, es tener fe en sus capacidades, en sus reacciones y en su manejo frente a las situaciones que se le van presentando; y el abandono es dejar al Otro, sin medir sus posibilidades, la diferencia es clara.⁣

El planteo surge cuando declaran que los hijos “saben”, “ya son grandes”. De esta creencia surge una apacible tranquilidad, consecuencia del mecanismo de negación. Negación de la realidad, del espacio que queda vacío y de la incomprensión que sus hijos están en pleno proceso de hacerse mayores.⁣

En el fondo aparece el temor a la pérdida de afecto por parte de los hijos, el miedo paraliza y los adultos-padres optan por este camino de aceptación de todo aquello que los hijos “piden”. Sin embargo no siempre se está atento a cuál es el pedido de fondo. A tolerar las frustraciones se aprende desde la infancia cuando hay alguien capaz de decir NO. Es aprender que todo no se puede y a reconocer que en toda elección algo se gana, pero también algo se deja.⁣

La pérdida de afecto la viven los hijos al encontrarse “solos”. Educar y acompañar a un adolescente no es tarea fácil, implica un profundo desgaste emocional y un continuo replanteo. Es aprender a asumir el lugar en el tiempo que a cada uno le corresponde. Abrir el espacio comunicacional es uno de los caminos.⁣ 

Foto: Pexels

Andrea Saporiti es Licenciada en Psicología por la Universidad Católica Argentina . Máster en Matrimonio y Familia de la Universidad de Navarra, España. Postgrado en Terapia Familiar Sistémica en el Centro de Investigación Familiar. Orientadora Familiar por la Universidad Austral . Diplomatura en Medicina Integrativa en la Universidad de Belgrano.Autora del libro “S.O.S Padres en extinción. ¿Crisis adolescente o adultos en crisis?” Ed. Bergerac.

Redes sociales:
error

Enjoy this blog? Please spread the word :)