Massiel Moreno, chilena sobreviviente de un aborto: “ Sentí que los diputados argentinos perdieron la capacidad de asombro”.

 

Tuve la oportunidad de acompañar a Massiel Moreno quien vino de Chile por el día, acompañada por su marido y su silla de rueda, para contar su historia a los diputados en el Congreso.  Ella vino a decirles que fue abortada  en la semana 24 y  que nació con un kilo 70 gramos y 36 cm y quedó con parálisis cerebral. Que su madre la abandonó en el Hospital y por milagro sobrevivió. Que fue adoptada por una buena familia y hoy es feliz pese a las secuelas.

Su testimonio fue duro. Fue la primera vez que un expositor ataca directamente a la mujer que abortó, a la que llama en toda su exposición,  progenitora,  no madre.

Las otras ponencias, la mayoría se han debatido entre los que buscan “defender los derechos de la madre sobre “su cuerpo”, y  en la otra vereda,  los que intentan “cuidar las dos vidas”.

Pareciera ser no “políticamente correcto” hablar mal de la madre, o decir que un embarazo inesperado es fruto de la irresponsabilidad,  con excepción de la violación y el aborto natural.

Pero  Massiel tiene el derecho a decirlo, simplemente  porque ella fue y es una  víctima de esto.

Quien defendió mis derechos, quien sacó la voz por mi, donde está mi libertad. Me la deben, esa mujer que fue incapaz de decir no lo hagan. ¿Por qué alguien se sintió con el derecho a matarme?…

¿Por qué viniste a contar tu historia al Congreso?

Cuando me invitaron los médicos argentinos sabía que tenía que venir. Sabía que mi discapacidad tiene un propósito. Decidimos viajar con mi esposo dejando a nuestros hijos pequeños, porque sabemos que la recompensa es mayor. Saber que un inocente se salva y que una mujer no va quedar marcada de por vida es la mayor recompensa.

¿Cómo sentiste la recepción de los diputados?

Sentí frialdad. En Chile los diputados a favor de la vida me abrazaban después de dar mi testimonio en el Congreso. Fue muy distinto. Siento que aquí los diputados perdieron la capacidad de asombro, fueron fríos.

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¿Buscaste a tu madre alguna vez?

No. Pero hasta ahora no he sabido que me haya buscado. No me nace la intención de saber quién es.  Para lo único que me interesaría hablar con ella es para decirle… tranquila, yo estoy bien y  te perdono.

En tu corazón ¿qué sientes que le pudo haber pasado a ella?

Tal vez las circunstancias la agobiaron, fue obligada por una mama o un papa que, capaz no fue una decisión propia. Imagino que en la década de los 80  tener una hija soltera era muy complicado. Lo único que sé, es que era una adolescente. Y yo creo que busco una manera de zafarse de esta bebito que venía en camino.

¿Y tu vida después?

Estudie el colegio normal, fui a la universidad y soy periodista hace varios años. Me casé hace 4 años tengo dos hijos una de 2 años y 5 meses y un hijo que va a cumplir  tres meses. Trabajo hago una vida absolutamente normal, casa, trabajo.

¿Te dijeron  los médicos que no  ibas a poder ser mamá?

Me dijeron que biológicamente no iba a poder tener hijos, el tema es que si yo tenía hijos iba a perder movilidad,  Los médicos del  Hospital San Borja me dijeron que era una mujer irresponsable, porque no los iba a poder cuidar, ni criar  y si tenía un segundo hijo iba a terminar tirada en una cama. Pero pese a todas esas opiniones que te van  marcan,  yo no lo creí,  porque la última palabra la tiene Dios.

¿Qué le dirías una mujer que piensa en abortar?

Le diría que no le roben el derecho de vivir a un inocente. Y o hubiese querido tener otra vida. No reniego de la que tengo, pero si me hubiese gustado saber que se siente correr saltar, poder criar a mis hijos, no depender de Gonzalo y de mi mamá. Ser un poco más libre.

Les diría que piensen por qué se adjudican el derecho de decidir por una vida no les corresponde. Si no quieres tener hijos sácate el utero, toma un método anticonceptivo. Yo en la primera ecografía que vi de mi hijo, tenía miedo porque había tenido un embarazo  anterior fallido, pero los primero que vi es un piriguin saltando, ahí había vida un corazón latiendo.

¿Qué te quedó por decir que no dijiste en el Congreso?

Me hubiese gustado decir que  piensen en la mujer,  en la marca que les queda. Que es tan necesario defender a los niños,  por qué no darlo en adopción. Hay tantas mujeres que quieren adoptar, hay tanto amor por dar, yo lo veo en mis papas en todo el amor que me dieron a mi y a mi hermano también adoptado. Y  ahora veo el amor que tienen por mis hijos, por qué quitarle ese anhelo a una mujer que lo quiere tener.

Desde tu aparición en el Congreso de Chile ¿hiciste alguna labor de ayuda a estas mujeres?

No,  pero me han llamado mujeres que han abortado y se arrepiente y me piden perdón. Me llamó una niña de México que aborto dos veces y me dijo te quiero pedir perdón y yo lo hice en un acto de sanidad para mi. Porque el aborto lo vivo todos los días cuando no me puedo levantar en la mañana, cuando me duele la espalda por la discapacidad que tiene dolores físicos.  Pero no vivo quejándome y tampoco soy una esclava de los remedios  para pasar el dolor.  ¿Soy una persona  que  a veces se pregunta por qué Dios permitiste que me hicieran este daño?. Me molesta que las abortista vivan tan impunemente, tan sin culpa. Ver cómo transitan por la vida sin culpa.

Por Claudia Echeverría

Periodista (Directora de Valorar y Dtora en Argentina de Anspac Ong “Una mujer formada, Una familia salvada, corresponsal de Prensa de Chile)

 

 

 

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