La respuesta celeste a la indiferencia política (Testimonio)

Les compartimos un escrito  actual y sentido de la realidad,  publicado por  Unidad Provida una agrupación de más de 200 Ong que se unieron para salvar las dos Vidas.

Un comentario en Twitter estos días más o menos decía: “Hubo un apagón y cuando volvió la luz, Amalia Granata era diputada. Como cuando dormí y me desperté con el dólar a 40”. Es una buena comparación. Hay procesos que los políticos no logran percibir. Pero la realidad, tarde o temprano irrumpe. Granata logró representar pacífica y democráticamente a un grupo que todos habían ninguneado: 300 mil votantes. Ahora tiene más bancas que Cambiemos en la Cámara de Diputados de Santa Fe.

Hay muchos factores que explican el fenómeno, pero el principal es la indiferencia. Un defecto muy arraigado del establishment político y social, ese “círculo rojo”, que actúa como eso: hablan, piensan, viven, negocian entre ellos. Habitan un territorio: la Ciudad de Buenos Aires, tal vez parte del Conurbano. Olvida, generalmente, a la inmensa mayoría de la gente fuera de él que tiene otro estilo de vida, otras preocupaciones, otros miedos, otras esperanzas.

Dentro del círculo rojo operan también varios grupos de poder. Como el que impulsa el negocio del aborto legal. Saben que ahí se toman las decisiones. Y comparten además del territorio, un estilo de vivir y pensar. En su mayoría dicen ser progresistas, aunque sus consignas relativizan hasta la evidencia científica y los derechos humanos básicos. Luchan por sus derechos individuales con el financiamiento de empresas y organismos internacionales, aunque muchos dicen ser de izquierda y representar a las clases más vulnerables. Tienen el nivel de vida de las grandes ciudades globales pero están lejos de la cruda realidad de los barrios, las ciudades y pueblos de las provincias.

Se genera un problema grave: Las prioridades de la clase política no coinciden con las del resto del país. En lugar de los 14 millones de pobres de los cuales 5 millones son niños y adolescentes y que es la principal causa de miles de muertes; en lugar de enfocarnos en las 408 mujeres que mueren por desnutrición o las 636 mujeres que se suicidan, en el “círculo rojo” creen como en un dogma, que hay miles de mujeres muriendo por aborto clandestino. En 2017 fueron 19, que deberían haberse evitado si en lugar de promover el aborto, se hubieran enfocado en prevenirlo. Mientras las actrices argentinas y varias influencers desgarran sus pañuelos verdes alimentando aquella ficción, el suicidio, el chagas, la desnutrición o el HIV causan inadvertidos, 20 veces más muertes de mujeres.

Mientras tanto dentro del círculo rojo el mito abortista cobra más adeptos y se convierte en una burbuja cada vez más verde. Aunque por fuera, en el país real, son una voz minoritaria y disonante: un espectáculo que la gente de la provincia o el conurbano mira perpleja por la televisión o las redes, mientras en su día a día les preocupa llegar a fin de mes, que los atiendan en el hospital, que sus hijos tengan un plato de comida, que no los maten o les roben camino a casa, que terminen la escuela o consigan trabajo. Les preocupa su familia y su vida. Son preocupaciones que los de la burbuja no suelen tener. En definitiva, son agendas paralelas de una realidad paralela.

La crisis de representación es una consecuencia lógica. Dentro de la burbuja todos empiezan a parecerse. Los contornos partidarios se desdibujan y se intercambian cargos y puestos. Empiezan a ser todos lo mismo: peronista-cambiemista-progresistas. Hasta el aborto los empieza a unir e incluso les molestan los celestes.

Lo de Cambiemos es paradigmático. A tal punto llega su confusión que están minando las bases de su electorado. Es cierto que en CABA más de la mitad de los votantes apoyan el aborto. Pero incluso allí, la amplia mayoría de su electorado lo rechaza. El año pasado se amontonaban para la foto con pañuelos celestes. Fueron el equipo ganador y hoy se avergüenzan. Eligen un candidato a vicepresidente, los dos senadores y los principales diputados de la Ciudad, y la gran mayoría de los de la Provincia de Buenos Aires, verdes. No les va a sumar votos verdes. Están pre-aprobando el aborto. Les va a restar cientos de miles de votos celestes. Pero ahora se sienten mejor, más en consonancia con su círculo.

Hasta que llega Amalia Granata, se preocupa por la gente, sus familias, sus vidas y las de sus hijos. Se identifica con el pueblo, que recupera la esperanza y la confianza. Y pinchan la burbuja verde.

Pueden creer que se ponen a la vanguardia del mundo, pero en los países nórdicos tras décadas de aborto legal, empiezan a preocupar por sus consecuencias terribles en las mujeres; en Alemania, cuya población dejó de crecer, tienen leyes mucho más restrictivas de las que quieren acá; en Rusia limitan los abortos que popularizó el comunismo y en Estados Unidos la gente vota a Trump, porque como sociedad se está arrepintiendo de haber legalizado el aborto. Es lo mismo que causó el rampante ascenso de Vox en España.

Esperábamos que los millones de personas que marchamos el año pasado por las 2 vidas, seamos reconocidos en estas elecciones. Ante el cierre de listas vemos que los principales partidos ubicaron abortistas en las principales candidaturas. Nos ningunearon. Tal vez se confían en que el miedo nos va a someter a la falsa dialéctica entre Cristina y Mauricio ¿Pero qué miedo nos queda, si ambos fracasaron y nos traicionaron?

Los votantes de las 2 vidas sentimos la fría indiferencia de la clase política. Negar nuestra existencia no resuelve los problemas. Este maltrato invisible, esta forma encubierta de violencia psicológica o nos destruye o nos fortalece.

Somos víctimas de la indiferencia que defendemos a otras víctimas de la indiferencia: los niños por nacer y sus madres. Están matando bebés de 22, 23 y 24 semanas en los hospitales. A las mujeres víctimas del desamparo no ofrecen más que desamparo y dolor. La única forma de terminar con la violencia es no reproducirla. Elegimos la respuesta pacífica de comprometernos con la vida de todos, sin excluidos, sin excepciones.

Todas las organizaciones provida de la sociedad civil junto a evangélicos, católicos y ateos vamos a volver a marchar el 8 de agosto, antes de las PASO, para celebrar el año del triunfo de las dos vidas. También vamos a lanzar una plataforma para sopesar los candidatos verdes y celestes en cada lista y vamos a trabajar incansablemente para que se se voten boletas, con o sin corte, con evidentes mayorías de candidatos provida. Para que nuestros gobernantes representen realmente al electorado argentino.

No es una cuestión de derechas o de izquierdas, de progresistas o conservadores, de religiosos o ateos. No existen diagonales ni mezclas turquesas. O estás a favor de matar bebés o estás a favor de salvar las dos vidas. Es la diferencia entre los que deshumanizan y los que humanizan el mundo. Y no vamos a salir adelante ni a solucionar la pobreza si seguimos eligiendo políticos que viven en una burbuja, indiferentes con los más vulnerables. Necesitamos gobernantes comprometidos con la vida de cada argentino.

La indiferencia deshumaniza al hombre y causa las más grandes catástrofes humanas. Pero las sociedades siempre generan una respuesta inédita que les permite sobreponerse. Porque sin vida no hay derechos y sin derechos no hay futuro. Vamos a hacer todo lo posible para que seamos muchos, y para que seamos cada vez más, los que sin miedo y elección tras elección, votemos por las 2 Vidas.

Unidad Provida 

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