Ese maldito autoexamen mamario tan necesario

En el mes de la mujer ¿por qué no hacerse un control anual?

Encaré el año dispuesta a ponerme al día con el correspondiente control anual de mamografía y ecografía mamaria. Paula y Mariana, dos conocidas cercanas a mi familia, murieron en 2018 –con apenas cuarenta y pico- después de mucho luchar con un cáncer de mama que terminó diseminándose por sus cuerpos.

En mi urgencia por encarar esos estudios, también influía el antecedente de la mastectomía que le hicieron a mi madre, hace cinco años, y un cáncer que le descubrieron a mi suegra en noviembre.

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Este último episodio, me “educó” especialmente, porque uno de los dos tumores que le descubrieron –el más agresivo- había pasado absolutamente desapercibido en dos ecografías que se había hecho, con sólo días de diferencia, en dos Centros de diagnóstico distintos. Una tercera ecografía, realizada por una médica especialista en patología mamaria, fue la que logró el “piedra libre” que le da a mi suegra una enorme chance de salvación. Moraleja 1: no hacerme los estudios anuales en cualquier lado “para sacármelos de encima” o “porque me queda cómodo”; pedir recomendación de centro de diagnóstico o especialista en diagnóstico por imágenes a mi ginecólogo.

Con ese background rondando mi cabeza, es que un día me puse firme para hacerme el autoexamen mamario que sistemáticamente esquivo por un cóctel de fiaca, negligencia, ignorancia y temor (a encontrar algo). No va que, hasta donde yo puedo distinguir, el temor se hace realidad y me encuentro “un bultito”. Y vuelvo a chequear y sí, ahí está. (¡Terror!… pero, “a no psicopatearse”, me impuse). Por suerte ya tenía turno con la persona que me habían recomendado para hacerme los estudios. Después de mucho explorar con el ecógrafo, concluye en que el bulto es un ganglio. (¡Aleluya!). Sólo tengo que estar atenta a si sufre algún cambio en tamaño o dureza. Moraleja 2: es indispensable hacerse el autoexamen mamario y hay que encararlo más allá del cóctel que mencioné más arriba; no siempre que nos encontramos algo es algo malo.

La especialista que me hizo el estudio me regaló un mensaje clarísimo: “nadie puede conocerte mejor que vos misma. Los datos que vos puedas aportar a los médicos (que surjan de los autoexámenes) pueden ser claves para realizar un buen y oportuno diagnóstico”.

Vaya acá, entonces, mi contribución para que sean cada vez más las mujeres conscientes. Los ABCs del autoexamen mamario “salvavidas” son:

  • Si tenés más de 20 años, adquirí el hábito de hacértelo.
  • Tenés que revisarte sólo una vez por mes, idealmente, 7 días después del comienzo de la menstruación. Si no, elegí un día fijo para realizarlo todos los meses.
  • Tenés que prestar atención a lo que ves y lo que tocás. Si palpas un nódulo o notás cambios en la piel o el pezón, tenés que consultar con el médico.
  • Técnica: acostada, colocá una mano detrás de la cabeza. Con los dedos del medio de la mano contraria, presioná suavemente, pero con firmeza, haciendo movimientos pequeños para examinar toda la mama, extendiéndote a la axila (ya que hasta allí llega el tejido mamario).
  • Terminá presionando con suavidad los pezones para chequear si hay secreción.

Moraleja 3 : sólo unos minutos (¡no tan terribles!) al mes pueden salvarte la vida. Vale la pena intentarlo.

Por Picky Juliano (Valorar Magazine)

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