Entrevistamos a Diego Cabot un protagonista del “Lavajato” Argentino

 

 Por pedido de nuestros seguidores les compartimos la entrevista que, en exclusiva, realizamos a Diego Cabot periodista del diario La Nación, en el Programa de Radio Valor.Ar que se emite los sábados de 10 a 12 por RADIOMAS Pilar 88.9fm y en Face on line. (La nota fue realizada por Claudia Echeverría y Matías Da Rocha)

  • Primero cuéntanos ¿cómo pasas de la abogacía al periodismo?

Siempre me gustó el periodismo. Yo vengo de La Pampa y a fines de los 80 cuando terminé el secundario crecí pensando en estudiar una carrera clásica, más tradicional y ahí saltar a algún otro lugar. Pero después no es tan fácil el salto porque cuando vos estudias derecho te relacionas con abogados y los trabajos que te podes conseguir son de abogados no de periodistas. Por eso bordeando los 30 decidí hacer un Master de la Universidad Di tella que hace junto con el Diario La Nación y ahí me quedé en el diario y hoy soy profesor de aquel Master del cual partí siendo alumno.

  • Diego, ¿cuál es tu sensación con todo lo que está provocando tu investigación? … las confesiones de importantes empresarios, la declaración de Carlos Wagner, Presidente de la Cámara de la Construcción que reconoció el acuerdo de coima con el gobierno… las estimaciones que solo en obra pública se robaron cerca de 15 mil millones de dólares sólo en obra pùblica, lo que equivale a 10 presupuestos anuales del Ministerio de Salud…

Es impresionante. Carlos Wagner tuvo un rol central en el reparto y en el acuerdo que había entre el grupo empresario de la construcción y el gobierno. Él cuenta que del 15 a 20 por ciento era el adelanto de obra, que es lo que el Estado te da para que poner en marcha el obrador, contratar gente, acopiar material. Todo eso se devolvía entero. Se descontaban los impuestos y se les devolvía. Pensá que estamos hablando del 15 al 20 por ciento de toda la obra pública que se hizo durante 12 años, con eso podríamos haber hecho al menos el 20 por ciento más de obras. Imagínate la magnitud. Él declaró que el Estado les devolvían el 20 por ciento del adelanto de obra y con el IVA que es el 20 de ese 20 empezaban la obrar, difiriendo el pago del impuesto.

  • Si bien eres un periodista reconocido ¿qué significa para alguien que vive del periodismo recibir una información, como los cuadernos que recibiste en enero?

La verdad es como el sueño de todos. Cuando trabajas de periodista necesitas que la gente confíe en vos. Y si en algún momento saben algo levanten el teléfono y te llamen a vos. Ese es el activo más importante que tenemos. Más allá de la capacidad de contextualizar y comprender un hecho y ponerlo en un contexto general lo que es un  talento, otro muy importante es que seas confiable para tu fuente. Por ahí  te pasas toda la vida  “lubricando” la relación como un esquema de engranajes de fuentes. Te tomas un café con uno y con otro. Guardas secretos. Muchas veces tienes que guardar secretos bajo condiciones que no te permiten publicar y capaz guardar ese secreto es determinante para la información que viene. Otras veces vas a lugares y venís vacío, sin nada. Hay momentos en que te pica ese bichito que te dice esta vez sí,  y capaz te dan la ficha que te faltaba  de un rompecabezas que tenías armado. Ese día me llegó esto y fue muy impactante  y lo puedes ver en el efecto que causó.

  • ¿Y qué pasó cuando ibas corroborando que esto no era un show plantado sino una realidad?

Siempre lo vi muy real de entrada, más allá del chequeo que hice. Junto a Francisco Olivera escribimos el Libro “Hablen con Julio”, pero por muchos años cubrimos como redactores del diario todo “ese mundo”,  que si querés,  pongámosle un nombre genérico “el mundo de De Vido”, el mundo de la planificación, la infraestructura, la obra pública, los servicios públicos y los negocios que se hacían a partir de eso.

Cuando me llegan los cuadernos me resultó mucho más creíble que cualquier otra historia, aquí nada me es ajeno, ni los personajes, ni las fechas ni los lugares, ni la  metodología, que ya me la habían contado muchas veces. Era como pintar una acuarela en la que nunca llegas al fondo porque no tienes al dato que te confirma,   porque que es tan básico y rudimentario todo que es muy difícil de corroborar. ¿Cómo corroboras que el bolso que le dieron no era ropa para el gimnasio, sino millones de dólares.  Un día apareció.  Apareció un arrepentido que encima había anotado todo.

  • ¿Por qué te fijaste en la figura de Julio De Vido, y escribiste un libro sobre él en el 2007, habiendo tantos otros personajes en ese periodo?

Yo entro el diario por el 2004 y ya el gobierno de Kirchner venía complicado por la  crisis económica del 2001 que dejó al Estado y la cuestión administrativa “patas para arriba” y todos los servicios públicos y los contratos estaban pisoteados por esa realidad que nos había pasado por arriba. Yo era redactor de economía y empecé a trabajar mucho sobre el mundo de los Servicios Públicos que estaban sin infraestructura y levantado la cabeza después de la crisis.

Empecé a cubrir esa área que luego se fue regulando de una manera muy particular, donde se fueron generando una gran cantidad de “cajas”. Kirchner había modificado la Ley de Gabinete y había generado un Mega ministerio que prácticamente vació de presupuesto a todas las otras áreas. Ese Ministerio concentraba todo el manejo de la obra pública, escuelas cárceles, hospitales y rutas. Usualmente cada ministerio ejecuta la obra pública que tiene que ver con su infraestructura, pero en este caso De Vido había concentrado todo. Él era el epicentro del poder. Kirchner lo manejaba y De Vido era como su gran Gerente.

Un hombre que no era del entorno de Kirchner, no era amigos. Néstor siempre lo trató como despreciándolo como hacía con muchos de sus colaboradores. Pero sabía que con De Vido tenía a su hombre de fierro y lo quería para tener una  enorme caja pública para sostener la política. Ahí había una concentración de poder enorme. Imagínate que cuando vino Macri ese Ministerio se transformó en cinco.

  • A este escándalo en Argentina le dicen el “Lava Jato argentino” o la “Mani Pulite”. ¿Pensaste en el nombre que debía tener este proceso?

No, la verdad que no. Pasó todo mucho más rápido de los que creíamos después de la feria judicial de julio. Esto que sucede a inicios de agosto corrió a mucha velocidad, fueron días de mucha vorágine. Trabajé mucho. Yo por un lado y el fiscal por otro y en algún momento juntos, sin que nada se filtre. Imagínate. Y cuando sucedió todo, la velocidad que tomó la causa nos pasó por arriba y cuando ya estábamos en el medio del fango dijimos ¿cómo los bautizamos?

En Chile tuvimos el Caso Penta, algo parecido a menor escala, en el cual el  contador de un grupo de empresarios delató los ilícitos que realizaron un grupo de empresarios con el Estado. Este contador lo hizo por venganza, por el maltrato y porque no le pagaron la indemnización pidió al jubilarse. En el caso de Argentina ¿Por qué crees que una persona es capaz de llevar una agenda de los delitos de sus jefes como hizo este chofer? ¿Cuál es la razón?

En algún punto abandoné el  intento por entender las motivaciones de quien había escrito esto y  quise concentrarme en comprobar que lo que escribió era real. Ahora cuando mirás para atrás y buscas las motivaciones lo que ves ahí es que el hombre anota porque es remisero. Luego él va teniendo más acceso al grupo, que entra en el umbral de la confianza dentro de ese auto. Escucha  conversaciones donde administran planes, hablan por teléfono, hacen recorridas, todo delante de él. Si bien estos hombres eran muy soberbios y maltrataban a propios y ajenos, esta misma soberbia es la que los llevó a la “invisibilidad” de este hombre. Ese poder absoluto que tenían los llevó a no darse cuenta que ese hombre también tenía dos ojos que veían tanto como los de ellos.

¿En este proceso te sentiste acompañado por la Justicia?

Si la verdad que sí. Tuvimos una charla bastante importante al inicio donde casi  hicimos un acuerdo de honor, nada firmado, donde no se podía filtrar nada. Yo desconfiaba de ellos y  ellos desconfiaban de mí. Yo no los conocía. Al Fiscal  Stornelli lo conocía por ser un fiscal histórico de los 90. Con el Juez Bonadío hablamos una vez en la vida por una causa judicial que tenía que ver con el Gas Licuado, para chequear un dato y no mucho más. De esa charla fundacional acordamos ir todos en el mismo barco, donde no debía salir nada. Si esto se salía la prueba se perdía y la causa naufragaba. Íbamos en el mismo barco con desconfianzas mutuas. Quizá por ese mismo control cruzado, que por alguna razón funcionó, todo salió como salió.

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  • Tu hablaste de la disociación de valores por parte de estos reconocidos empresarios, que son capaces de cometer un delito, ¿por qué se puede estar tan disociados culturalmente al punto que los argentinos llegan a justificar la corrupción?

Esa disociación cultural la tenés en todos lados. Quizás es una de las cosas más crueles que muestra este caso. Mientras en la Casa Rosada había un acto donde  se hablaba de la revolución del pueblo en boca de Cristina y los militantes gritaban, había un auto recolectando millones de dólares a 10 cuadras y llevándolos al domicilio presidencial. ¡Una cosa increíble!  Fíjate cómo es la doble moral, la mentira como discurso, como forma de gobierno y eso se instaló por alguna razón.

Los empresarios  dicen que estaban presionados. Pero muchísimos periodistas trabajamos mucho, llenos de presiones, y sin embargo no cometimos delitos. Para ellos no todo era por presión, también era porque iban a ganar mucho dinero. Esto no fue que ganaron de un lado. Ganaron de los dos lados. Se dejaron seducir por un dinero que, además, les daba prestigio y por la cuestión social, algo que se instaló en Argentina desde hace unos años donde importa más lo que tenés y no de dónde lo sacaste. Ellos (los empresarios) cayeron, pero ellos no fueron víctimas, fueron cómplices, esto hay que dejarlo muy claro. Las  victimas fuimos todos nosotros, que durante años escuchábamos una cosa y se hacía otra.

  • ¿Crees que todo esto termina con Cristina tras la rejas?

Lo que diga yo es poco importante, pero lo que cree la Justicia es que ella es la jefa de una asociación ilícita. El juez la cito a indagatoria y es posible que la terminen procesando.

  • ¡Y cómo sigue tu vida? ¿Podés salir a la calle?, ¿Te vas de vacaciones?

Mi vida sigue normal, me encanta lo que hago, y lo sigo haciendo. Es así y ya va a pasar y volveremos a los cauces normales de nuestro trabajo y actividades. Pero  no solo yo, sino todo un diario que tuvo una primicia y ahora estamos todos empatados con los otros medios, y estamos en una carrera sana por ver quién tiene la mejor cobertura de un caso que se habla en todas la mesas de café y en los centros mismos de poder.

Es un caso que permeó en toda la sociedad porque es muy fácil de decodificar. Aquí no hablamos de sociedades Offshore, ni triangulación de dinero perdido en islas del pacífico, aquí había un tipo que pasaba a buscar la plata en un auto oficial y se llevaba bolsos con dinero en efectivo. Y nosotros estamos alineados, no solo yo sino todo el Diario, en tener una gran cobertura y estamos trabajando mucho  porque  la web es un sistema de noticias continuo. Espero que de a poco volveremos a una vida más convencional.

  • ¿Estas conforme con lo que está pasando?

Estamos atravesados por algo extraordinario, para la clase política y para el poder. Suceden cosas, algunas buenas y otras no tanto porque en una argentina como ésta, hay gente que decodifica las cosas de manera distinta y somos víctimas de agresiones  y hay momentos en que estás abrumado. Pero si me preguntás si haría lo mismo, si lo haría. Quizás habría hecho más cosas cuando tuve esos cuadernos en la mano,  pero a grandes rasgos estoy satisfecho con lo  que trabajamos, con la gente del diario, mi familia y todo.

  • ¿Vas escribir un libro contando esto?

(Risas) Tengo  que dejar decantar todo.

Valor de la nota: La veracidad de la fuente. Conocer  el “back stage” de una investigación periodística que reveló el caso de corrupción más grande que hubo, hasta ahora en Argentina, y conocer al protagonista a través de sus propias declaraciones.

 

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