El periodista estrella que inventó 14 historias para “Der Spiegel” y burló a sus 60 verificadores

 Valorar Magazine comparte la nota de El País para alertar sobre la realidad de que las Fake News comienzan a invadir las grandes ligas del periodismo mundial.

La revista semanal Der Spiegel, uno de los medios más influyentes de Alemania y de mayor difusión en Europa, protagonizó un episodio que ha puesto en duda su rigor profesional. En un comunicado, la publicación que se edita en Hamburgo anunció que había despedido al periodista Claas Relotius, de 33 años, tras descubrir que había inventado testimonios y protagonistas en algunos de sus reportajes.

“El periodista de Der Spiegel Claas Relotius ha falsificado historias e inventado protagonistas, con lo que ha engañado a los lectores y a sus colegas”, explica el seminario en su web. También informa a los lectores que el escándalo ha sido descubierto después de realizar una severa investigación interna. Además, el periodista, que llevaba contratado en el semanario año y medio pero colaboraba en él desde hace siete, acabó confesando la verdad. La publicación sigue investigando, por lo que aún no ha trascendido en qué momento Relotius comenzó a fantasear en los textos.

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Las primeras sospechas sobre el rigor profesional del redactor surgieron con la publicación de un reportaje, en noviembre último, relacionado con una milicia civil estadounidense que se dedica a cazar refugiados en la frontera de ese país con México. Según la revista, el periodista de origen español Juan Moreno, coautor del reportaje, comunicó a los editores del semanario en Hamburgo que tenía sospechas sobre la autenticidad de los testimonios citados por Relotius. Moreno, colaborador de la revista, aprovechó otros viajes a Estados Unidos para recabar material contra Relotius con el propósito de protegerse a sí mismo.

Der Spiegel, además de admitir los fallos, ha publicado tres extensos reportajes en su página web sobre el caso. Uno de ellos recuerda a los lectores que cada historia que sale en la revista, tanto en la edición impresa como en la digital, es sometida antes de su publicación a una rigurosa revisión por parte de un editor, el director del medio y también por expertos legales. “El corazón del control de calidad reside en el departamento de documentación”, señalan. Esta sección está formada por 60 personas que revisan y verifican cada palabra y cada cifra antes de que un artículo vea la luz.

Otro de los textos está relacionado con el éxito que estaba cosechando el periodista. El 3 de diciembre, fue premiado como autor del mejor reportaje de 2018. Pero la pieza, que relata la odisea de un joven sirio que habría sido el detonante de la guerra civil en ese país, perdió su credibilidad ante la sospecha de que muchos pasajes fueron inventados por Relotius.

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El periodista, “un ídolo de su generación” como lo califica Der Spiegel, admitió que había inventado testimonios y protagonistas por miedo a fallar. “Mi presión para no fracasar creció a medida que fui teniendo más éxito”, confesó.

Relotius, que empezó trabajando como colaborador independiente, escribió cerca de 60 textos para el semanario desde 2011 y, en al menos 14 de ellos, recurrió a las manipulaciones que ahora se le imputan. De momento, los reportajes de Relotius seguirán en el archivo digital de la revista, aunque con un texto de advertencia, mientras se aclara definitivamente el caso, para lo que se ha creado una comisión especial.

Lo ocurrido con este reportero no es único. En 2003, The New York Times descubrió que Jayson Blair, una de sus jóvenes figuras, era un fraude. Había plagiado, copiado, inventado, exagerado y falsificado muchos de sus artículos, algunos de ellos en portada, a lo largo de los últimos meses.

Más allá de las paredes de la revista, el Spiegelgate ha desatado un intenso debate global en torno al futuro del periodismo en la era de las fake news, de la hipermedición de audiencias y de la compulsión por hacer las historias atractivas, aun a riesgo de sacrificar la verdad. O, como lo ha llamado el analista de los medios Jeff Jarvis, “el peligro de la seducción del formato narrativo”. Alertan estos días algunos gurús del periodismo del riesgo de forzar las historias para hacerlas cada vez más atractivas, como si la realidad no bastara. Este es solo uno de los debates que planean sobre la redacción devastada de Der Spiegel, uno de los pilares del periodismo europeo.

Texto: ENRIQUE MÜLLER (Diario  El País)

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