El bombero escritor

La semana pasada una triste noticia volvió a sacar del silencio a los bomberos,  y para rendir homenaje a los que perdieron la vida,  entrevistamos a  Benjamin Reynal, un bombero que escribió,  quizás,  el único un libro que hay sobre los bomberos.  “Contra el Fuego”, el libro publicado por Editorial Planeta, que contiene 15 testimonios, de los incendios, catástrofes y rescates,  contados desde los ojos y el corazón de los que llevan los cascos rojos.

Estaba en su moto viajando hacia el sur de Chile cuando se encontró en la ruta con un incendio forestal en el Parque Los Alerces. La escena que vió era de tal magnitud que tuvo el impulso de interrumpir su camino y ayudar al equipo de bomberos que lidiaban con esa catástrofe. En  medio de esa vorágine se dio cuenta que quería ser parte del “mundo bombero”  al que pertenece hace 10 años.

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Benjamín  Reynal estudió administración de empresas en Estados Unidos, luego emprendió un viaje donde recorrió a caballo durante nueve meses el suelo argentino. Durante ese tiempo cuenta que la solidaridad que recibió de la gente lo sorprendió y se sintió en deuda con la comunidad. Más tarde se casó tuvo 5 hijos, trabajó y se fue a vivir a San Carlos de Bariloche. Y  fue ahí en esos parajes sureños donde tomó la decisión de saldar su deuda de gratitud con la sociedad.

¿Cómo fue que llegaste a hacer un libro de bomberos?

Me gusta mucho escribir y venía de hacer un libro sobre un viaje a caballo que hice por 9 meses por suelo argentino, que me llevo muchos años. Cuando entré a bomberos y descubrí este mundo súper dinámico, interesante y apasionante, quise leer algún libro de su historia y no había nada. Me metí en internet, incluso en España no encontré nada, había algo sobre brigadistas forestales que son una porción mínima y muy especializada. Solo había información sobre Cromañón o AMIA  pero no contada desde el punto de vista de los rescatistas. Es muy distinto cuando los bomberos  te cuentan todo lo que pasó abajo, cuando sacaron a las personas, que estuvieron 30 horas bajo los escombros para sacarlos, y lo que sintieron  el miedo que sintieron, cómo uno de ellos  se emocionó, como uno pensó que se moría en el derrumbe, que quisieron salir corriendo, se chocaron todos los techos, estaba todo caído, etc.

¿Qué mensaje quisiste dejar en tu libro?

No sé si mensaje, yo lo que quiero hacer es mostrarlos. Winston Churchill decía que el problema en su época era que la gente no quería ser útil sino importante, y yo creo que con los bomberos es justamente lo contrario, no quieren ser importantes, sino útiles. Es por eso que son bastante anónimos.

No creo en los héroes, creo si en las acciones heroicas. La figura del héroe está muy trillada, es una palabra que usamos tanto que ya se gastó y no dice nada, el arquero de fútbol es un héroe, cualquiera es un héroe. Creo más en los modelos de personas, porque cualquiera puede tener una acción heroica. Vos al modelo intentás imitarlo y al héroe solo admirarlo. Entonces el modelo hace que vos te superes, el héroe no estoy tan seguro.

La intención de este libro fue mostrarlos, que la gente conozca lo que hacen porque es increíble y la cualidad de lo que hacen es que “ellos hacen ordinario lo que es extraordinario”. Ósea cualquier situación  que vos vivas una vez en la vida, ellos lo hacen por ahí 7 veces a la semana… entrar a un incendio y salvar a la persona es un hecho que pasa una vez en la vida y lo va a recordar siempre, para un bombero es casi diario.

¿Cuál es tu relato favorito del libro? ¿y por qué?

Hay dos. Uno que  ocurrió en Río Turbio en una mina, donde participó Fernando Souto, uno de los bomberos con más años de experiencia del país.  Digo esto por la valentía de ellos,  lo complejo de aquella situación, por lo distinto, porque él era el bombero número 1 de la Argentina con 25 años en el grupo de rescate, y pensó que se podía morir, que tenía mucho miedo.

Otra historia es la que está en el último capítulo que se titula “Cosas terribles ocurren en silencio”. Es de un bombero de Bariloche que en un incendio se intoxicó con monóxido y quedo con síndrome de atrapamiento. Este síndrome es lo peor que puede tener una persona ya que no tenés ningún control de los músculos voluntarios. Él está atrapado en su cuerpo, no puede ni hablar, se comunica con los párpados. Hay una desconexión en el cerebro, en el tronco cerebral, pero sus condiciones cognitivas están intactas. Es una mente sin cuerpo. Luego del incendio estuvo 12 días en coma y cuando se despertó se encontró así. Los primeros meses se comunicó con los párpados, y después empezó a mover dos dedos. Esta así hace 10 años, y mueve el cuello un poquito para el lado y dos dedos.

A este bombero me llevó meses entrevistarlo, yo iba a verlo, para hacerme amigo y ganarme su confianza, pero después las entrevistas eran por mail porque él con dos dedos agarra un lápiz y va tecleado la computadora de una letra a la vez. Él cuenta su vida, el accidente, lo que pasó, lo que sintió, lo que vive. El estando en esa situación se casó, tuvo dos hijos, estudió, fue el primero en recibirse en la carrera de paramédico,  por más que nunca vaya a ejercer. No se arrepiente de nada. Dice que haría todo de nuevo, que es lo mejor que le pasó en la vida es ser bombero y hasta el día de hoy se siente uno.

¿Cómo se convierte uno en bombero? ¿Cualquiera puede serlo o no es para todo el mundo?

Creo que en la medida que vos tengas ganas no creo que sea una cosa de ser especial. Tenés requisitos mínimos como cualquier oficio físico, no podes ser menor de edad y no podes tener más de 40 y  hay exámenes físicos. Si sos una persona con mucho sobrepeso no vas a pasar los exámenes físicos.

El curso de instrucción te lo da tu cuartel, el de tu jurisdicción. Es un año y tenés módulos: incendio y rescate de auto, módulo de incendio forestal, de rescate en altura, de materiales peligrosos, psicología de emergencia, estrés post traumático, etc. Los módulos principales son incendio de estructura y rescate vehicular. El 30%-40% de las salidas de los bomberos son accidentes viales, gente atrapada en los autos.

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Nunca está claro, por lo menos en Argentina, si el bombero es voluntario o no….

Es cierto, la gente no tiene claro si el bombero es voluntario, ese fue uno de los motivos por los que escribí el libro. Cuando descubrí todas estas historias, vi por un lado que hay un gran reconocimiento hacia los bomberos, todo el mundo los quiere pero poca gente sabe bien qué hacen, qué son, quiénes son. El 85% de los bomberos en Argentina son voluntarios y es un porcentaje que se replica casi en todos los países del mundo. Eso es histórico, los primeros incendios lo apagaban los vecinos, y los mismos vecinos después dijeron “che vamos a formar un cuerpo de bomberos ordenado, juntemos plata con el resto del barrio y compremos equipo, nos entrenamos etc”

Lo que pasó es que hubo ciertos lugares que necesitaban locaciones fijas. Pero hay  ciertos lugares aeropuertos, sitios atómicos, o ciudades grandes con mucha densidad poblacional donde hay muchas salidas, donde sería prácticamente inviable tener bomberos voluntarios, ahí  necesitas cuerpos rentados o profesionales. Algo muy importante para aclarar y que  yo siempre digo, es que  ser bombero voluntario no es sinónimo de ser bombero amateur. No significa que este menos capacitado.

¿Cómo vives el tema de la muerte?

No te preparan para perder un compañero nunca. Cuando volvés de una situación dramática donde hay muertos no  te vas directo a tu casa te quedas en el cuartel para descomprimir la situación y si esto es más grave hay un seguimiento psicológico para los más afectados.  Cuando pasan esas cosas es un sacudón enorme, es una vuelta a la realidad  y es una reafirmación que esto puede asar.

¿Qué los impulsa igual a ser bombero?

Cada uno tendrá sus motivos, pero yo lo que encontré entrevistando a tantos, es una pasión. Les gusta lo que hacen y tenés una recompensa emocional muy fuerte. Esa es mi respuesta, la recompensa emocional. La mayoría de la gente trabaja por plata y hay mucha otra gente que no le gusta su trabajo pero gana lo que necesita para vivir. Y hay ciertas profesiones en la cual el trabajo es por otro tipo de recompensa, en vez de ser dinero. El bombero se siente muy muy bien después de ayudar a alguien, ayudar en una situación y  salvar vidas. Es gratificante a nivel emocional y espiritual.

Pensá que las decisiones más importantes de la vida no tienen recompensa económica, desde la familia, los amigos a irse de viaje o una vocación. Es un error pensar que para todos los bomberos es un sacrificio, ellos tienen la recompensa emocional, que por ahí no es visible,  pero cuando vos volvés de un incendio, de salvar una víctima y vas en el camión cansado, todo traspirado y con olor a humo,  por dentro  te venís sintiendo muy bien.

 ¿Cuál crees que es el valor humano que a un bombero no le puede faltar?

Creo que hay dos obvios, la solidaridad y después el valor, el coraje. Los dos atributos son necesarios,  porque vos podes ser solidario pero después te falta esa energía para actuar, para transformar esa solidaridad en acción. El coraje por si solo tampoco funciona. El coraje como sinónimo de ego, así solo tampoco creo que sea bueno. Creo que tiene que estar bien aplicado. Esos son los dos atributos que a mí me gusta encontrar en la personas, gente valerosa con coraje y a la vez buenas personas, solidarias.

Por Paloma Suárez Echeverría  (periodista Valorar)

(Fotos: Infobae.com)

Valor de la nota: Conocer lo que moviliza la acción y servicio de estos hombres con una “vocación inmensa “contra el fuego”

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