“Derecho al último adiós”, la ley que está faltando

Este es el nombre del Proyecto de Ley que entra este jueves 24 de septiembre en la Legislatura de Entre Ríos, presentado por  la diputada provincial, Carmen Toller, que busca honrar la muerte y cubrir el vacío humanitario que ha provocado el Covid-19  a las miles de familias que no pudieron acompañar en sus últimos momentos de vida a su ser querido que falleció.

Carmen Toller, Diputada provincial de Entre Ríos por el Partido Justicialista y,  dos veces Intendenta de Villa Paranacito y docente en Historia, conversó con el equipo de Valorar Radio.  Dada la importancia  del tema quisimos compartirles la nota en Valorar Magazine.

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Carmen, ¿Cómo nació esta iniciativa de Ley “Derecho al último adiós”?

La iniciativa parte de una palabra que todos creo tenemos, que es honrar la vida. Estamos convencidos de la importancia de respetar la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Por eso creemos que cuidar el momento de la muerte es tan importante como cuidar el momento del  nacimiento y todas las etapas que tiene que atravesar el ser humano en la tierra. Este proyecto no es idea mía, sino que en abril de 2020,  empezó en España la preocupación de los médicos e instituciones de Bioética por este tema y se trasladó a  Argentina. Aquí surgieron iniciativas de Protocolos  en CABA y otras provincias , pero la diferencia de nuestro proyecto de ley es que no está acotado solamente a la pandemia del  Covid-19, sino que lo queremos dejar como una Ley  permanente, donde el estado se hace responsable, donde se compromete a garantizar que toda persona que esté en situación terminal que padezca una enfermedad contagiosa, que hoy se llama Covid-19 y mañana pueda ser otra, pueda recibir el acompañamiento y el amor de sus seres queridos. Y si es una persona creyente pueda recibir el auxilio espiritual.  Si los médicos, enfermeras y personal de Terapia Intensiva saben tomar los recaudos para cuidar su propia vida con todos los equipamientos y protocolos de bioseguridad que exige la medicina,  la familia podría  entrar con esos mismos cuidados y protocolos a despedir a su ser querido.

¿Este proyecto está acotado solo a que la familia acompañe al enfermo  o también se extiende a un familiar que vive lejos, pueda entrar a la provincia a despedirlo? Caso como el ocurrido en Córdoba donde no le permitieron a un padre que venía de Capital a despedirse de su hija.

Siendo docente me gusta contar cómo es el proceso para aprobar una ley para que los jóvenes  vuelvan a sentir pasión por la política sana. Mi proyecto entró a las comisiones donde los diputados de diferentes partidos le podrán hacer aportes, correcciones y mejorarlo haciendo las  propuestas como a la que te referís, ya que obviamente,  yo no tengo la verdad absoluta. Luego pasará al  Senado. Lo que quiero decir que todo aporte que otros  legisladores  consideren  importante se va a ir incorporando y perfeccionando la Ley,  porque  así es nuestro sistema democrático.  Pero mi idea original es que para la persona que se está yendo de este mundo es muy importante tener el afecto de sus seres queridos y a su vez para los familiares es fundamental cerrar el duelo.

Nosotros nos opinamos en el proyecto  si entra uno o dos familiares, porque entendemos la complejidad de la enfermedad y de la Terapia Intensiva (UTI) y  porque  respetamos la labor de los profesionales de la salud. Por eso no ponemos el protocolo de seguridad dentro de la ley, ya que la ciencia avanza tan rápido y  si se descubre algo mejor habría que cambiar la ley.  La autoridad para la aplicación de esta ley  es obviamente el Ministerio de Salud, que podrá determinar  qué es lo mejor y más aconsejable para cada paciente y el familiar que entre a la UTI.

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¿Por qué cree que en un país como Argentina con una raíz tan solidaria, familiar y creyente  se tiene que estar discutiendo esto? ¿por qué no se dio naturalmente? ¿tenemos que salir a demandar esto?.

Creo que todo parte del desconocimiento de lo que es este virus y los miedos. Nosotros los argentinos tenemos un santo que queremos mucho, que es el cura Brochero. Su último calvario en la tierra fue la enfermedad de la Lepra. A los leprosos se los expulsaba de las ciudades y se los ponía en reductos lejanos por el temor. Sus familiares no eran personas malas pero tenían miedo. El cura Brochero se contagia la lepra,  al vencer ese temor por amor a la persona moribunda  y porque no tenía las medidas de bio seguridad que hay hoy. No es maldad ni egoísmo sino miedo y desconocimiento. Pero nos vamos dando cuenta que esas inseguridades y miedos se pueden superar confiando plenamente en las medidas de seguridad  para entrar tranquilos a despedirnos.

Este proyecto no se acota al Covid-19,  sino que pretendemos quede como una norma permanente para cualquier otra enfermedad, otros virus o pandemias que vengan.  Yo creo con esto de la pandemia  es que no hay un manual de procedimiento.  Todo es ensayo y error y todos cometemos errores, el Gobierno, la Iglesia y nosotros  en el afán de cuidar desmesuradamente al otro o por ser desaprensivos. Trato de pensar que esta normativa se hizo con el deseo de cuidarnos, pero no todas estaban debidamente fundadas, pero luego vamos transitando el proceso y vemos que se pueden hacer cambios para mejor.

¿Pero no cree que esto es algo nuevo, que no pasaba antes?

Yo he podido acompañar  a familiares que se han ido porque donde han estado internados, han tomado conciencia de la importancia  de que el familiar esté con el ser querido. Y por mi función y relación con otras organizaciones  me ha  tocado acompañar a familiares de enfermos que no pudieron ingresar, ya sea porque había otros pacientes o porque era una paciente de cuidado. Yo creo que esta pandemia puso sobre la mesa una realidad que  venía pasando que no estaba al rojo vivo o capaz no era tan visible, porque era una  situación que se vivía en soledad. La pandemia lo ha hecho muy global y muy numérico y hemos descubierto entre todos que esto no puede ocurrir y eso es una consecuencia positiva que tenemos que sacar.

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¿Qué opina de la cruda situación de los pacientes con Covid que se los  llevan al hospital y se despiden de su familia con temor pensando que se van a morir, como quien va al matadero? ¿cómo se debe sentir esa persona que quizás no estaba grave, pero por diversas razones muere?

He escuchado situaciones así. Familiares que han perdido a sus seres queridos  y que consideran que ese aislamiento absoluto provocó el desenlace final. No podemos hablar desde afuera, porque no sabemos exactamente si fue así,  pueden ser presunciones. El temor es fuerte, por eso es tan vital el acompañamiento espiritual. Es tan importante  la alegría de un niño que nace como la tristeza del dolor de la despedir  a alguien. La persona que se está yendo  se le debe procurar  tener, en esos últimos momentos, serenidad, paz y  fortaleza. Los que creemos que hay una vida diferente después, donde hay un padre que nos está esperando con los brazos abiertos, o que vamos a encontrarnos con nuestra madre y amigos, queremos tener esos momentos de serenidad y fe que no deben ser quebrantados por el temor.

Nos estamos metiendo en un tema filosófico, pero el hecho  es que el hombre es trascendente y que está creado para vivir. El hombre no quiere morir,  ni quiere  dejar esta vida y eso demuestra que el hombre no fue creado para morir sino para vivir. Pero si tenemos que pasar por las enfermedades y el fin  de la vida terrestre y tenemos la gracia de creer en otra vida, tenemos que fortalecer al que se está yendo. Así como es un deber médico pasar suero y oxígeno al cuerpo físico,  también tenemos que pasar suero y oxígeno al cuerpo espiritual. Eso no se lo podemos pedir al personal de salud que tienen que atender a todos, eso dejémoselo a los familiares, sacerdote o pastor. Si los médicos pueden entrar, los familiares también.

El personal de salud está muy cansado  ¿No le parece que los familiares pueden también ayudar  reemplazando a los enfermeros en tareas simples y a la vez estar cerca de su familiar enfermo para empezar a prepararse psicológicamente para su partida?

Parar cerrar el duelo familiar es muy necesaria la despedida física. Me acuerdo de la tragedia del Aras San Juan, como las familias necesitaban despedirse. En  Malvinas, tuve un amigo muy cercano. Carlitos Mosto, un héroe de Gualeguay. Su madre ya había perdido a una hija Fátima a los 13 años por un aneurisma y luego muere su hijo. Ella me decía: “Fátima murió porque pude ir a cementerio y la pude despedir, pero con Carlitos no sé” .  Más tarde el equipo forense descubrió que su cuerpo estaba enterrado en Malvinas. Es fundamental hacer el duelo ya que la fe, la esperanza y fortaleza también la necesitamos los que nos quedamos.

Equipo Valorar Radio (M da Rocha, G Lacorte, J Boubee, M de Luca, C Echeverría)

Valor de la Nota: Despertar y darse cuenta que el Gobierno actual ha coartado un derecho humano fundamental, provocando un daño a la dignidad del moribundo, que no tiene la libertad para a despedirse de los seres que ama. Un derecho tan connatural al hombre, que nunca había sido tan menoscabado y que puede provocar consecuencias sicológicas en las familias que de un día a otro pierden a parientes sin poder decirles adios y hacer un duelo. Es necesario promover esta iniciativa para que sea Ley en todo el país.

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