Del infierno al campo de Rugby (Testimonio Espartanos )

Desde Valorar Magazine les  compartimos estas historias de vida, de perdón, de amor y  esperanza,  que se viven y comparten desde Fundación Espartanos ” .

Mi nombre es Gabriel Villalba, tengo 30 años y tuve una infancia buena. Muy humilde, pero buena al fin. De adolescente tome la mala decisión de agarrar la calle a muy corta edad y conocí las drogas, la delincuencia y me sentí más cómodo con eso que estando en mi casa.
Fui creciendo así hasta que en el año 2010 fui detenido. Nunca tuve amor por mi vida, mucho menos por la de los demás. Recorrí muchos penales, aprendí lo peor, me nutrí del odio, la violencia, la maldad, hasta que en el 2011 conocí a Los Espartanos. Al principio, en mi ignorancia, lo veía solo como una salida a la calle más rápido.

69358284_2412478405472526_4717629843573833728_n  Con el tiempo me empecé a sentir más a gusto y empecé a ver lo que realmente significaba el rugby. Empecé a entender lo que era ser un Espartano. Hasta que llego mi traslado una vez más hacia otro penal. Mi cabeza de nuevo volvía a la rutina que aprendes dentro de la cárcel: a sobrevivir en medio de la violencia. Cuanto más violento sos, más chances de “estar bien” tenes.
A mediados del 2015 recupere mi libertad y mi vida seguía siendo un desastre. Habré estado 2 semanas bien y volví a lo de siempre: drogas, violencia, malas juntas y robos. Pensaba solo en mí. Ni los dos hijos que tenía me interesaban.
Volví a caer en cana. Y esta vez tuve un dios aparte, mi actual mujer y mi madre. Hicieron todo para sacarme de la oscuridad y lo lograron. Cuando recuperé la libertad, quise dejar mi pasado atrás y no estar más en esa. Sin querer, buscando, di con Los Espartanos otra vez. Conocí a Santiago Cerruti, quien me dio una mano grande para salir adelante, pero la droga seguía siendo parte de mi vida. Dependía de ella, me ocasionaba muchos problemas con mi familia y mi mujer estaba embarazada. Saque fuerzas de no sé dónde y pedí ayuda. Sabía que iba a terminar otra vez en una celda o muerto. Estaba más cerca de mi velorio que otra cosa. Me interné por medio de Charly Gatica, un gran tipo con un gran corazón. Poco a poco me fui recuperando hasta que me convertí en el operador terapéutico del lugar. Yo era el responsable de ayudar a los que habían pasado por lo mismo que yo.
Después de un tiempo, me entere que Los Espartanos jugaban en la calle contra Asociación Alumni. Fui a acompañarlos y esa misma tarde, aunque parezca una locura, por medio de Pepe Gamarra y el presidente de Alumni Segundo González Chávez me dieron una beca para jugar.
Hoy pertenezco orgullosamente al club y juego en la PRE C del plantel superior. Pude seguir viviendo los valores del rugby, aprendí a levantarme siempre y salir delante de mis problemas. Estoy trabajando y esforzándome día a día junto a la hermosa familia que pude formar. Hoy puedo decir que se puede cambiar, porque yo pude salir del infierno.”
Palabras de Gabriel Villalba, Espartano en libertad que recordó su pasado para no repetirlo.
#ReescribiendoHistorias
#FundaciónEspartanos

Valor de la Nota: un deporte, la amistad, y el amor,  valores  que cambian vidas

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