BELLAS, PERO NO TONTAS ¿TRATAMIENTOS ESTÉTICOS EN CASAS PARTICULARES?  

Está claro que los tratamientos estéticos no quirúrgicos llegaron para quedarse y expandirse. Tanto, que no es raro encontrar que hoy se ofrecen “en el calor de un hogar”, dentro de barrios privados. Pero, ¿hasta dónde lo que es práctico es seguro?, ¿hay algún médico detrás?, ¿por qué hay tanta diferencia de precio con relación a los mismos tratamientos ofrecidos en consultorios médicos?

Valorar Magazine dialogó con dos reconocidas dermatólogas, Sonia Sladewski y María Marta Pérez Vázquez, para echar un poco de luz en este pantanoso terreno dominado, en muchos casos, por la lógica del mercado más que por el criterio médico.

Los cinco ABC a considerar

  1. Tipos de tratamientos estéticos no quirúrgicos. A grandes rasgos, puede hablarse de tres tipos: superficiales, mínimamente invasivos e invasivos. Estos dos últimos implican punzar la piel, es decir, introducir en la piel algún cuerpo extraño. Tanto la Dra. Sladewski como la Dra. Pérez Vázquez coinciden en afirmar que está prohibido realizar prácticas invasivas o mínimamente invasivas en casas particulares, por no reunir las condiciones de asepsia y habilitación necesarias. Allí solo pueden realizarse tratamientos superficiales o cosméticos. Por otro lado, los únicos legalmente autorizados para realizar punciones son los médicos y enfermeros matriculados.tratamientos-mas-frecuentes-1
  2. No es lo mismo ser tratado por un médico/a que por una cosmiatra o cosmetóloga. Es muy extraño encontrar a un médico/a realizando tratamientos estéticos. En la mayoría de los casos, quienes ofrecen estos servicios son cosmiatras o cosmetólogas. Ante cualquier eventual complicación, ni unas ni otras están capacitadas para intervenir, así como tampoco para responder a nivel legal. Justamente, por la posibilidad de que haya complicaciones, es que ningún médico se expondría a perder su matrícula o a un juicio de mala praxis por estar desarrollando estas prácticas en un lugar no habilitado.
  3. Lugar idóneo. Tal como mencionamos antes, en casas particulares solo deberían desarrollarse tratamientos superficiales, con características cosméticas, por tratarse de lugares no habilitados para práctica médica. Los tratamientos invasivos o mínimamente invasivos requieren de un lugar con determinado nivel de asepsia, habilitación sanitaria y sistema de manejo de residuos patogénicos. Incluso, la utilización de algunos equipos requiere una verificación de bioseguridad realizada por la ANMAT.
  4. Tipos de aparatología y, por ende, diferentes costos. Los aparatos para tratamientos estéticos tienen un indudable protagonismo por la enorme diversidad y gran oferta en el mercado. Existen, básicamente, dos grandes grupos: equipos para uso médico y equipos para uso cosmético. La diferencia entre unos y otros es la intensidad con la que trabajan y su eficacia. Los de uso médico son más intensos por lo tanto más efectivos y mucho más costosos también. Para graficar, en ciertos tratamientos, lo que se logra con una sesión utilizando un equipo médico puede lograrse recién en ocho o diez sesiones con uno de uso cosmético. También es relevante mencionar aquí que cualquier persona puede adquirir cualquiera de estos equipos con solo apretar “comprar” en línea sin sellos, acreditaciones o formalidad alguna. Por eso, en el caso de someterse a su utilización en casas particulares, cobra más importancia el siguiente punto.
  5. Derecho a exigir información. El paciente no debe sentirse incómodo al indagar y solicitar información antes de someterse a alguna práctica. Al contrario, está en su derecho. Puede exigir información en cuanto a la capacitación de quien le va a hacer el tratamiento, los efectos adversos que puede tener, complicaciones o contraindicaciones, qué resultados ha de esperar, qué certificación tiene la aparatología que van a usar (FDA o ANMAT), saber el nombre, origen y características técnicas del equipo.

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Lamentablemente, no hay ningún sitio disponible en Internet que reúna información completa y seria (no comercial) para guiar en este tema. Por eso, solo nos queda recurrir al tan mentado “ante cualquier duda, consulte con su médico”.

Por Picky Juliano

 

 

 

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