!Auxilio! Me siento observada (Editorial)

 Por Ana Maria Buratti
No se trata de paranoia, es la simple impresión de sentirme controlada todo el tiempo.
Unos pueden alegar que es por seguridad, en mi caso,  tengo que reconocer que no me agrada la sensación de sentirme observada a cada paso. Google, drones, helicópteros y cámaras de vigilancia por doquier controlan cada paso y cada respiro que uno hace.
El trasladarte de un lugar a otro,  sin haber desactivado previamente la localización del teléfono puede transformarse en una pesadilla de notificaciones en el celular preguntándote si estás en ese lugar y que opinión te merece, sugerencias de cosas para hacer o lugares para visitar.
Drones que surcan los aires sin que uno siquiera pueda saber la finalidad de la observancia o peor aún, quién opera desde tierra esos “aparatejos”y con que finalidad.
Si bien hay una normativa que regula el uso de estos artefactos, hoy por hoy,  operados hasta por niños, uno se siente totalmente vulnerable frente al uso y destino que se le da a estos “VANT” (drones).
Fotos aéreas de mi casa, mi barrio.. todo.. todo al alcance de todos y … de cualquiera.
La consulta de un producto en una página web de ventas on line se puede transformar en un torrente de pops up y mail sugestivos de ofertas taladrando con inusual insistencia la voluntad de compra, sinónimo de gente que está interesada en conocer tus intereses y luego… miles y miles de mails a los cuales uno nunca se suscribió, saturan las casillas personales.
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¡Con que facilidad se vulnera la privacidad de las personas!
¿Y la protección de datos? ¿Dónde quedó aquella ley que prohibía difundir imágenes o datos de las personas sin previa autorización por escrito?. Hoy, cualquiera sabe de cualquiera, cualquier cosa, con solo “googlearlo”.
La realidad es que en plena era de la tecnología nos vemos invadidos en nuestra intimidad aún cuando no queramos,  y esta exposición puede no ser beneficiosa cuando se trata de preservar la seguridad en tiempos como los que se  viven nuestro país.
Cuidemos nuestra intimidad, nuestra seguridad, nuestra integridad, alertemos a nuestros hijos el peligro de publicar fotos en las redes sociales, hablemos del grumming,  evitemos “localizarnos” en facebook. Denunciemos VANT (drones) de uso doméstico que invaden espacio aéreo personal y del cual se desconozca el operador.
La privacidad es,  y valga la redundancia “privada”.
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