A 45 años del “Accidente de los Andes” Entrevista a Roberto Canessa

“Tuve que Sobrevivir”  es el título del libro que Roberta Canessa,  sobreviviente de la tragedia de Los Andes,  lanzó el año pasado en Editorial Planeta. Lo escribió  junto a su amigo Pablo Vierci, autor del libro “La  Sociedad de La Nieve”, otro lujo editorial ,  contando por primera vez su particular visión del  hecho ocurrido el 13 de Octubre de 1972,  siendo hoy médico cardiólogo infantil y hombre de familia. Tuve la oportunidad de entrevistarlo hace unos meses, cuando dio una charla  acompañado por su Mujer, en una empresa muy cerca de Pilar.

Por Claudia Echeverría Botta

Tardó 45 años en relatar su propia historia. Tenía mucho para decir y a pesar de que muchos hemos escuchado este relato un sinfín de veces, oirlo de un protagonista,  te vuelve a emocionar y a redescubrir,  que de ésta experiencia siempre puedes aprender algo nuevo y valioso.

El libro fue publicado con mucho éxito en Estados Unidos, Gran Bretaña, Canada, Australia. Nueva Zelanda, Uruguay y en Argentina. El prestigioso Publishers Weekly escribió; “Es un libro que no puedes soltar desde el principio hasta el final”.

El contenido es un repaso de la vida de Roberto Canessa después del accidente, centrado en una analogía entre su vida como médico cardiólogo infantil, salvando la vida de bebes desde la panza de sus madres y su propia historia de salvación en Los andes. “En la vida fetal,  una nena conectada, puede vivir, como nosotros podíamos sobrevivir conectados al fuselaje, perdiendo peso todos los días, agregando agujeritos al cinturón. Pero un día hubo que cortar el cordón umbilical para llegar a la vida, porque teníamos fecha de vencimiento”. (extracto del libro)

Muchos desconocen que Roberto Canessa, es uno de los cardiólogo infantiles más reconocidos en el mundo diagnosticando cardiopatías congénitas complejas en niños recién nacidos y fetos. Fue galardonado tres veces con el Premio Nacional de Medicina en Uruguay y en 2015 fue designado Honorary Fellow of the American Society of Echocardiography. Actualmente es jefe de Ecocardiografía y Cardiología del Hospital Italiano y colabora con una red integrada por los más prestigiosos colegas en todo el mundo. No contó además que visitó varias veces el Hospital Austral de Pilar en su labor profesional

Esta realidad profesional fue de hecho la que llevó a que su amigo y vecino de toda la vida, Roberto Vierci, periodista y escritor,  descubriera que el accidente, su profesión y su vida estaban íntimamente ligadas a lo que sería ” el leiv motif de su vida”, :  salvar vidas,  propias y ajenas. El 13 de octubre de 1972 cuando choqué en el avión contra la montaña, tenía diecinueve años y estudiaba segundo año de Facultad de Medicina, jugaba al Rugby y Lauri Surraco era mi novia. Lo que hice en esos setenta días fue un intensísimo curso de medicina de catástrofe, de supervivencia, donde la chispa de mi vocación médica tuvo que convertirse en llamarada. (extracto del libro)

A mi hijo Hilario, cuando tenía cuatro años, en el Jardín, se le acercaron unos compañeros y le dijeron: ¿Sabías que tu padre se comió a los amigos?’, y entonces Hilario les respondió, con la mayor naturalidad: Sí, vengan que les cuento cómo fue. Y cuando terminó el relato, los amigos habían saciado su hambre“. (extracto del libro)

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¿Por qué decidiste  después de tantos años escribir tu propio libro?

Creo que el tiempo te ayuda a sanar las heridas. Capaz como soy medio científico del ser humano me llevó un tiempo investigar la razón y frutos de este experimento maldito de lanzar a la montaña a un grupo de jóvenes uruguayos universitarios rugbistas, que nunca habían pisado la nieve. Esta historia pasado el tiempo y los dolores y tantas cosas podes ver esta experiencia como un experimento del comportamiento humano. Eramos personas comunes y corrientes  que enfrentados a una situación terrible,  que con la ayuda de Dios, logramos un resultado extraordinario.

Y porque Pablo, gran amigo, que escribió “La Sociedad de la Nieve,  fue quien me dijo “Roberto a vos te salvó un arriero y ahora vos salvas la vida de niños  con problemas,  te transformaste en un arriero”.  Yo soy médico cardiólogo de niños y en estos años de profesión he compartido las cordilleras de muchas madres que luchan por sus hijos  a las que Pablo empezó a entrevistar y así se fue escribiendo este libro que tardo 10 años. “Del corazón de los Andes al  corazón de un niño”,  señala.

¿Cuál es el principal mensaje del libro?

Es acerca de la esperanza, de la lucha por sobrevivir. Todos tenemos en nuestra vida cordilleras que tenemos que cruzar. Y comentemos errores y aciertos.  A pesar que fue un hecho único,  es una historia con  valores comunes universales. A todos nos toca enfrentar la muerte o enfrentar desafíos como a las madres que tienen a sus bebes enfermos. La misma ventana que miraba yo desde los restos del avión, es la pantalla del ecógrafo del corazón de un chico para esa madre.

¿Cuál es la parte que más te costó escribir o recordar?    

En este libro a diferencia del que escribió Pablo “La Sociedad de la Nieve”,  es más personal cuento de mi familia,  que me pasó en estos 40 años. Cuento mi relación con mis hijos y mi trabajo. La muerte de mis padres perderlos fue muy duro, pero después de la experiencia en la Cordillera te das cuenta que no es difícil morirte, te puede tocar el cualquier momento. Y la realidad es que no todos los parientes te sobreviven  y eso lo debes aceptar. Debes aceptar la muerte como es.

¿Cuál fue tu mayor motivación para luchar?

El recuerdo de mi madre. Ella fue una vez fue a un entierro de una persona joven y me dijo que si  a ella se le  moría un hijo se moriría de tristeza y ese pensamiento me impulsó a seguir.

¿De qué te arrepientes?

De no haber caminado hacia el otro lado. Nuestra experiencia en los Andes está plagada de errores, así es la vida, pero lo importante es luchar y la Cordillera fue un ejemplo de lucha y tenacidad.

¿Qué valor humano es el que más desarrollaste en esa experiencia?

Pienso que nunca en mi vida voy a volver a ser tan valiente, tan hombre como fui en Los Andes. Era una situación de mucho stress y tenía que sobreponerme o morir  y seguir adelante.

¿Cómo era  y es tu relación con Dios?

Vivo a cada paso dialogando con Dios, el Dios del !Si! no el del no, el que es cercano, el que te busca. Antes del accidente no era muy practicante, pero si era muy amigo de los curas del colegio. Ahora rezo siempre por mi familia y mis pacientes. Allí en la nieve lo que nos sostuvo fue la FE y  el sentido del humor. Increíblemente nos reíamos mucho, era nuestra descarga para poder vivir todos los días situaciones tan límite.

¿Qué es lo que más te sorprende mirando hacia atrás?

El pensar que la vida de mis amigos dependía de un Arriero, un hombre humilde del campo, que se pasaba 4 horas arriba del caballo y que se topó con dos desconocidos  a los que les creyó. El hombre  es una tremenda contraposición,  mientras más pobre materialmente, más rico eres y te cuesta menos conectarte con el otro y ayudarlo sin esperar nada.

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