1 MINUTO CON BELU LUCIUS “INSTAGRAMERS TOP”

Multifacética es la mejor descripción para esta licenciada en Relaciones Públicas que hace videos en las redes sociales. Tiene 28 años, es divertida y graciosa. Durante el día trabaja en la fábrica de autopartes con su padre.

Tiene más de medio millón de seguidores en Instagram. Es una de las favoritas de los jóvenes en la red. Además, otra de sus facetas es la actuación. Actualmente participa en la exitosa obra de teatro “El Canasto”, dirigida por Nico Vázquez y es la novia del jugador del seleccionado argentino de rugby, Javier Ortega Desio.

¿Cómo empezaste a hacer videos y por qué?

Empecé el año pasado. Tenía mi cuenta de Instagram con candadito (privado) y de repente dije: “Bueno lo saco, total lo que subo no hay nada que no quiero que vea la gente”. A partir de ahí los videos se empezaron a etiquetar en las publicaciones, me empezaron a seguir, a comentar y  todo el mundo me empezó a pedir más videos.

¿Por qué crees que la gente te sigue?

Me siguen porque soy muy real, simple, sincera. Me muestro tal cual soy, no me embellezco para salir en los videos, la gente se ve identificada con las cosas que digo y que me pasan por eso creo que me siguen.

¿A quién le hablás con tus videos?

Le hablo a todo el mundo en general. A mí misma, a mis amigas, etc. No le hablo a una persona en particular, sino que son videos genéricos, de situaciones que pueden pasar en la vida de muchas personas.

Cuando hacés un video o un snapchat, ¿los pensás previamente o surge espontáneo?

Los snapchats son recontra espontáneos, porque de eso se trata la aplicación. En Instagram se me ocurren varias ideas que no las puedo ejecutar en ese momento, entonces las escribo y cuando tengo un momentito las realizo. Pero me puede surgir también que sea muy espontáneo, se me ocurrió una idea, lo puedo hacer y también lo subo.

¿Cambió algo en tu vida desde que empezaste a hacer videos?

Cambiaron un montón de cosas, pero a la vez no cambió nada. Sigo siendo tal cual soy, tengo las mismas amigas, sigo yendo a comer a los lugares a donde iba antes, me manejo con la misma gente, sigo trabajando, no ha cambiado mucho (ríe). Lo que sí cambió a la hora de salir a la calle, es que la gente me mira, me saca fotos, se me acercan marcas de ropa para querer vestirme o me llegan invitaciones. Antes no me invitaba nadie a ningún lado y ahora, de repente, tengo toda la semana con eventos, pero voy a los que me siento compatible, a los que tengo que ir por un compromiso, no voy.

Paloma Suárez Echeverría

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